• Se trata de la cantidad que recibirán los beneficiarios en caso de que el asegurado fallezca o de que se produzca la invalidez o incapacidad total del mismo.
  • Se recomienda que el capital garantizado sea entre cuatro y cinco veces superior al salario neto anual del cliente. No se trata de una ecuación cerrada ni de un dogma. Es tan sólo una propuesta orientativa. Por ejemplo, si el asegurado tiene contratado una hipoteca es conveniente que en el capital se incluya la cantidad pendiente de pago para liberar a los familiares de esa carga. Asimismo, nunca será igual el capital garantizado de una persona con hijos que otra que no los tenga.
  • Lo ideal es hacer un estudio exhaustivo de la situación personal y dejarse aconsejar por expertos para tomar la mejor decisión posible.

 

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