La ley marca que el propietario de un inmueble debe contar con un seguro de hogar. Pero, ¿es obligatorio contratar además uno de vida? La respuesta es clara: no.

 

Hay que tener presente que no se trata de algo abusivo y fuera de contexto. Las ventajas de firmar un seguro de vida tras hacer lo propio con un préstamo hipotecario son muchas. No sólo para quien lo contrata, también para sus familiares.

 

En primer lugar, porque pueden ocurrir un sinfín de imprevistos y eventualidades que hacen que la persona en cuestión se encuentre con dificultades para devolver al banco el dinero prestado. Si el seguro de vida cubre este tipo de situaciones, podrás estar más tranquilo en caso de, por ejemplo, una pérdida del empleo o una baja prolongada. Del mismo modo, en el caso de que se produzca una invalidez o incapacidad permanente, una póliza así brinda un colchón económico que complementa a la pensión del Estado y, por lo tanto, da una mayor tranquilidad a la hora de afrontar los pagos mensuales.

 

Por último, cabe destacar que en el supuesto de que la persona hipotecada fallezca, la carga del préstamo no pasa a ser para sus familiares

 

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