• Los seguros de vida caducan normalmente cuando el beneficiario alcanza una determinada edad. Para que no haya ningún lugar a la sorpresa, es fundamental tener claro este extremo cuando te dispongas a contratarlo.
  • Por lo general los seguros de vida expiran cuando su titular supera los 70 o los 75 años. Por este motivo también es normal que no se pueden contratar más allá de los 65 años. El producto de este tipo más habitual es el que se renueva anualmente y establece una edad límite para el fallecimiento y otra para la invalidez. 
  • También hay otros seguros de vida que se pueden contratar por un determinado espacio de tiempo. Existe la posibilidad de optar por el llamado seguro de vida entera, donde no se establece ningún límite de edad e incluso permite recuperar algunas de las primas, aunque obviamente su coste es mayor.
  • Otro aspecto importante será decidir si el capital asegurado se va adaptando año tras año al IPC o, lo que es lo mismo, se va revalorizando, o en cambio, se mantiene siempre constante.

 

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