• El seguro de vida es un tipo de póliza que se suscribe con objeto de garantizar la estabilidad financiera de una familia tras el fallecimiento del principal generador de ingresos. Por supuesto, existen otras poderosas razones para contratar un seguro de estas características, como liquidar deudas pendientes o servir como aval para la contratación de otros productos financieros. Tal y como expresa su denominación, este seguro solo puede cobrarse tras el fallecimiento del asegurado, que previamente habrá consignado quienes serán los beneficiarios del mismo. 
  • Los seguros de vida pueden tener una cuantía variable, dependiendo del grado de cobertura que el tomador desee o de la prima que esté dispuesto a abonar. Al igual que sucede con cualquier otra póliza, hay diferentes variables que pueden afectar al coste del seguro, como la edad, el historial clínico o la actividad laboral del asegurado. El tomador también puede elegir entre diferentes modalidades, como los seguros ordinarios, variables o universales , entre otros. 
  • Los beneficiarios suelen ser personas próximas al asegurado, como los hijos o el cónyuge, si bien la legislación vigente permite establecer como beneficiarios no solo a personas físicas sino también a personas jurídicas (como las sociedades, por ejemplo). La indemnización establecida en la póliza puede cobrarse de una vez o convertirse en una renta periódica, si bien en este caso los beneficiarios se enfrentarán a obligaciones fiscales diferentes. 
  • El tomador del seguro es el responsable de asumir la prima establecida en el momento de la firma del seguro de vida, al tiempo que debe aportar la información requerida por la aseguradora. Resulta siempre aconsejable que los beneficiarios sepan de la existencia de esta póliza porque solo recibirán la indemnización si la solicitan a la aseguradora correspondiente.

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