• Un vehículo guardado en un garaje y, por lo tanto, sin posibilidad de circular por la vía pública aparentemente no tendría necesidad de contar con un seguro. Es lo que podría pensar cualquier persona en una situación similar. Sin embargo, con la legislación en la mano, las cosas no son como parecen.

 

  • Aunque aparentemente sea difícil de comprender, la ley tiene su sentido. Imaginemos que ese coche aparcado en un garaje sufre un cortocircuito que deriva en un incendio. Si el fuego afecta a otros vehículos o a las instalaciones comunitarias, el seguro responderá de los daños.

 

  • Sin embargo, si no existe una póliza en vigor tendríamos un problema muy grave. Ahí radica el hecho de no diferenciar entre si el coche circula o no. No olvidemos además que la sanción que supone no contar con una póliza en vigor va desde los 601 hasta los 3.005 euros.

 

  • La única forma de no tener que pagar el seguro de un coche que está parado es tramitando su baja. Esta operación hay que realizarla en la Jefatura Provincial de Tráfico correspondiente mostrando toda la documentación del vehículo y siempre que cumpla el requisito de haber pasado la última ITV. Es paradójico porque en un caso así también se podría producir el mencionado incendio en el garaje, pero ateniéndonos a la ley queda claro que un coche dado de baja no tiene obligación de tener un seguro en vigor.

 

  • Si pasado un tiempo queremos que ese coche vuelva a la circulación, tendremos que tramitar su alta y pasar de nuevo la ITV si esta ha caducado. Dentro de este proceso, deberemos contratar de nuevo la póliza del seguro.

 

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