• Su mecanismo no difiere mucho del que tienen otros productos similares como el seguro de vida, el de hogar o el del automóvil. El cliente tiene que abonar una cuota (normalmente anual), lo que conocemos como prima, a cambio de que reciba unas determinadas coberturas sanitarias.
  • Existen dos opciones o fórmulas principales en los seguros de salud. En la más habitual, la compañía aseguradora ofrece a su cliente un cuadro médico con los profesionales de las diferentes especialidades a los que puede acudir. En este caso se incluyen tanto consultas particulares, como hospitales y clínicas. En la otra modalidad, es el asegurado el que elige el centro médico o el especialista al que quiere ir y posteriormente la compañía le reembolsa los gastos ocasionados.
  • En los últimos años los seguros de salud se han extendido entre gran parte de la población ya que sus primas no exigen un alto desembolso. La cantidad que tenga que abonar el asegurado depende de factores variados como el tipo de cobertura, la edad y su historial médico. Con esto se consigue, además de una mayor tranquilidad, una flexibilidad y rapidez en la atención médica. Asimismo, el cliente puede gozar de la tan preciada segunda opinión.