¿Cuántas veces te han dicho en tu niñez o adolescencia esa típica frase del refranero español? ¿Y cuántas veces has pensado “razón no les faltaba cuando me lo decían”?

Cuando somos más jóvenes sentimos que nada puede hacernos daño, que somos casi inmortales con toda la vida por delante así que, pensar por ejemplo en contratar un seguro de vida lo vemos como algo muy lejano. 

Pero en realidad, el seguro de vida debería ser el seguro más importante que cualquier persona necesita hacerse. Representa mejor que nada ese “vale por dos”, por tanto, la pregunta no es si lo necesito, es cuándo debo contratarlo y cuánto capital he de asegurar.

¿Cuándo debo hacerme un seguro de vida?

La realidad es que no depende de tu edad, sino de tu situación. Tengas la edad que tengas no es lo mismo que estés viviendo de alquiler en un piso compartido, sin ningún tipo de deuda financiera, a que acabes de tener un hijo, contratar una hipoteca o un préstamo, emprender un negocio… en cuyo caso no solo es recomendable, sino imprescindible hacerse un seguro de vida.

Pregúntate cómo se verían afectados económicamente los que te rodean en el caso de que te quedases inválido o fallecieses: ¿Podrían tus padres pagar tu hipoteca? ¿Cómo se sustentarían tus hijos? ¿Tendría tu pareja que hacerse cargo de tus deudas? Si quieres protegerte a ti y a los tuyos ante estas situaciones, es el momento de que te hagas un seguro de vida.

Eso sí, es normal que durante el proceso de contratar un seguro de vida nos surjan dudas, como por ejemplo cuánto capital debemos asegurar. No te preocupes, te lo contamos a continuación.

¿Qué es el capital asegurado?

Es la cantidad de dinero que recibirán nuestros beneficiarios (familia, etc) en caso de nuestro fallecimiento o incapacidad permanente. Por eso es importante que sepamos cuál es la cantidad que debemos asegurar, ya que si es demasiado pequeña sería insuficiente para cumplir su función protectora y que nuestra familia pueda salir adelante.

Entonces… ¿Qué cantidad tengo que asegurar?

No existe una cifra mágica que te podamos dar, depende de factores como nuestra capacidad económica, las características de nuestra familia, las deudas que tengamos, etc. Cuanto mayor sea la cantidad más alta será la indemnización, pero también lo será la prima.

Debemos pensar si somos la única fuente de ingresos en nuestra familia y dependen completamente de nosotros o si nuestra pareja también trabaja y aporta un dinero. En principio deberías cubrir como mínimo una cifra equivalente a tu sueldo de 2 o 3 años.

¿Y si tengo deudas? Lo más normal es que tengamos una hipoteca que no hemos terminado de pagar, y no queremos dejarles esa deuda a nuestras familias. En este caso debes cubrir como mínimo la cantidad que nos queda aún por pagar. Por ejemplo, si nos quedan por pagar 80.000 euros, deberíamos asegurar esa cantidad más la que habíamos calculado anteriormente para cubrir las necesidades de la familia (los 2 o 3 años de sueldo).

Por último, hay que tener en cuenta la estructura familiar: el número de hijos, sus edades, si tienen alguna discapacidad o enfermedad que necesite tratamiento… esto afecta a la cantidad que debemos asegurar. Si nuestros hijos ya están independizados, o al menos trabajando, el dinero que necesitaremos para cubrir sus necesidades será menor que si dependen de nosotros, por lo que el capital asegurado también será más bajo.

Esperamos haberte aclarado la cantidad que necesitas cubrir cuando contrates tu seguro de vida, recuerda que desde ese momento ¡valdrás por dos!