Las sucesivas fases que establecen el regreso a la ‘nueva normalidad’ explican con detalle cómo y dónde podremos llevar nuestra moto.

La pandemia del coronavirus ha cambiado nuestra forma de vida. Quedan pocas cosas del día a día que no se hayan alterado. Entre ellos está el uso de la moto. Los aficionados a las dos ruedas que disfrutan con el contacto con el asfalto han tenido que aparcar su afición y muchos se preguntan cuándo podrán volverla a cogerla con la libertad anterior a la epidemia.

Las limitaciones establecidas durante el estado de alarma por la crisis del coronavirus son similares en vehículos de dos y cuatro ruedas. Eso sí, con el inicio de la fase 0 se permitió, por ejemplo, que en una motocicleta pudieran viajar dos personas. Si ambas residen bajo el mismo techo no necesitan medidas de protección adicionales más allá del uso obligatorio del casco. Pero si no es así, deben enfundarse un casco integral con pantalla. Si solo disponen de cascos abiertos, entonces necesitan usar mascarilla. Además, el pasajero debe cubrir sus manos con guantes de forma obligatoria. Ni que decir tiene que, después de un tiempo sin usar la moto, es fundamental realizar una puesta a punto y asegurarnos de que estamos circulando con el seguro en vigor.

Usos de la moto en cada fase de la desescalada

Queda claro que durante la fase 0 el uso de la moto ha estado limitado a desplazamientos imprescindibles como ir a trabajar, a comprar productos de primera necesidad y farmacéuticos y acudir a centros sanitarios o con el objetivo de cuidar a personas dependientes. Con la apertura de los establecimientos comerciales, la moto también puede ser el vehículo utilizado para dirigirse a ellos.

Durante la fase 1 se han ido sumando algunos otros usos de la motocicleta. El principal, como vehículo para desplazarnos a segundas residencias cuando estén en la misma provincia. También para ver a familiares o amigos siempre que no se produzca una reunión superior a diez personas. La moto también nos puede ayudar para asistir a lugares de culto, mercadillos e incluso terrazas de bares. Eso sí, todo dentro de la misma provincia.

La fase 2 no supone demasiados cambios para los amantes de las dos ruedas, ya que seguirán sin poder realizar rutas de ocio en toda regla. El principal salto llegará con la fase 3, momento en el cual los amantes de las dos ruedas tendrán la oportunidad de recuperar esas marchas para desconectar y disfrutar de cada paisaje y cada curva. Todo ello sin restricciones, ya que podrán moverse tanto en su provincia como en otras que también se encuentren en fase 3.