El Internet de las Cosas es como se llama al concepto de conectar los objetos más cotidianos a la Red de Redes, logrando así que tengan nuevas prestaciones y características .Coches, relojes, bolígrafos, cafeteras… cualquier utensilio imaginable puede adquirir nuevas utilidades, abriendo oportunidades de negocio: Según un estudio realizado por la International Data Corporation, es un mercado que crecerá en el próximo lustro más de un 370%. Y las aseguradoras no se quieren quedar fuera.

Uno de los primeros ejemplos se ha dado, cómo no, en Estados Unidos. Allí, la aseguradora State Farm, en colaboración con la start-up PlugandPlay, están desarrollando una aplicación muy interesante. Esta no hace más que monitorizar los signos vitales de los conductores. Cuando detecta los primeros signos de agotamiento, avisa, evitando que quien lleva el volante se quede dormido. El potencial para salvar vidas es más que evidente.

A este tipo de ideas ayudará una de las últimas legislaciones en materia de automoción del Parlamento europeo. A partir de 2015, los nuevos vehículos deberán tener un sensor que transmita datos. Con estos nueva información y los smartphones, perpetuamente conectados a la Red, las aseguradoras tendrían la posibilidad de evitar los fraudes de una manera más sencilla, ya que podrían saber dónde se encontraba su cliente cuando se declaró el incendio o fue asaltada una vivienda, permitiendo una mejor gestión.

Pero los datos no sirven solo para controlar a los asegurados, sino para lograr que las pólizas sean más personales. En algunos países ya existen los llamados usage-based insurance, que consisten en un tipo de seguros para vehículos en los que el coste no es fijo, sino que depende del tipo de coche, las veces que se usa, la distancia y los lugares por los que suele transitar. Esto, que hace años sería imposible por su ineficiencia y la necesidad de fiarse de la buena voluntad del cliente, ahora es posible gracias al Internet de las Cosas.

Al final, nadie se quiere quedar fuera de la innovación tecnológica.