En ocasiones hay conceptos relativos a productos, servicios y coberturas que pueden resultar un poco confusos. Es el caso de los seguros de vida o los de accidentes.

Muchas personas piensan incluso que son el mismo seguro llamado de distinta manera, y no es así. Por eso queremos aclararte en qué se diferencian para que puedas identificar cuál es el mejor para sus circunstancias personales.

Si bien ambos tipos de seguro tienen la misma finalidad, como es proteger la estabilidad económica de los familiares en caso de fallecimiento o invalidez, la diferencia reside en las contingencias que cubren uno y otro.

El seguro de vida cubre el riesgo de muerte y/o invalidez provocado por cualquier causa, ya sea un accidente o una enfermedad, y puede incluir coberturas especiales como el adelanto de capital para el tratamiento de enfermedades graves. En el caso de accidentes, como su nombre indica, cubre los gastos en caso de accidente, así como las indemnizaciones derivadas de un hecho accidental.

Así pues, la cobertura es más amplia en el caso del seguro de vida que puede incluir,

dependiendo de la póliza contratada, cobertura para accidentes, tanto domésticos como de tráfico o cualquier situación que pueda darse fuera de casa.

La segunda diferencia reside obviamente en el precio del seguro y las primas a pagar. En el precio de un seguro de vida se tienen en cuenta, además del capital a asegurar, circunstancias como la edad, sexo o salud del asegurado, mientras que en el seguro de accidentes estas variables no influyen en la prima. Estos motivos explican por qué el seguro de accidentes suele ser un seguro más económico que el seguro de vida.

Como ves, son seguros diferentes entre sí, pero se complementan perfectamente. No es infrecuente que se contrate primero el seguro de accidentes y, posteriormente, se amplíen coberturas y se opte por contratar el seguro de vida.

¿Más claro ahora? 😉