El miedo, la incertidumbre y las preguntas sin respuesta han envuelto una vuelta al colegio, institutos y universidades marcada por la pandemia del coronavirus.  

 Como era de esperar, el regreso a las aulas ha provocado los primeros cierres de clases por la aparición de positivos entre alumnos y docentes. A pesar de estas incidencias, Gobierno y comunidades autónomas acordaron apostar por un curso escolar presencial por el impacto negativo que iba a producir en los menores la no asistencia a clase. Salvo que se produzca una transmisión incontrolada, la docencia presencial se mantendrá adoptando una serie de medidas cuando aparezcan nuevos positivos. Unos protocolos que han pasado del papel a la acción, ya que numerosos centros escolares han tenido que enfrentarse a una situación que por desgracia se repetirá a lo largo del año. 

Según la estrategia elaborada por el Ministerio de Sanidad, en cuanto aparezca un positivo por la COVID-19 en un aula, sus contactos estrechos (alumnos y docentes que hayan permanecido con el contagiado sin mascarilla durante más de 15 minutos) serán sometidos a pruebas PCR y deberán guardar una cuarentena de dos semanas. Durante ese tiempo las clases pasarán al ámbito virtual. 

Si en lugar de un positivo aparecen más en un mismo centro educativo, será la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma correspondiente la que debe tomar la decisión o no de confinar a todo el colegio para que la comunidad educativa guarde cuarentena. En este caso no se suspenderán las clases, sino que pasarán del ámbito presencial al virtual mientras dure el aislamiento. 

¿Cómo tienen que actuar las familias si hay un positivo en el colegio? 

Una pregunta que se hacen muchos padres es cómo deben actuar si su hijo ha estado en contacto con un contagiado en claseSi ese niño no ha dado positivo en la correspondiente prueba PCR, la familia no tendrá que guardar cuarentena. Solo la tendrían que hacer si ellos mismos son un contacto estrecho de un positivo, pero no si son un contacto de un contacto. 

Una labor fundamental de las familias es controlar diariamente la temperatura de los niños antes de acudir al colegio, ésta y otras medidas serán cruciales para prevenir contagios en el colegio. Si tienen síntomas compatibles con la COVID-19 como tos, dolor de garganta, diarreas y dificultad para respirar o si la temperatura es igual o superior a 37,5 grados, no llevarán a sus hijos al centro educativo en ningún caso. Deberán ponerse en contacto con su pediatra y avisar de inmediato al colegio. 

En el caso de que un niño sea contacto estrecho de un positivo, dé negativo en la prueba PCR, pero tenga que guardar cuarentena, los padres no podrán solicitar la baja laboral. Solo lo podrán hacer cuando el menor haya resultado contagiado, ya que en ese caso su familia estará obligada a aislarse en la vivienda.