Cualquier maniobra con el vehículo que implique un cambio en la dirección o en la marcha deberá ser informada al resto de conductores mediante el uso del intermitente. ¿Tienes dudas sobre cómo y cuándo hay que utilizar el intermitente? Te las resolvemos con situaciones concretas.   

El uso del intermitente mientras circulas con tu vehículo no es una opción o una deferencia con el resto de los conductores: es una obligación. Para que tus maniobras al volante se desarrollen con seguridad, todas las personas que se encuentran circulando por la vía deben conocer cuáles son tus intenciones.   

Puesto que al volante no valen las deducciones sino los hechos, es fundamental que utilices el intermitente en el momento indicado. Señalizando tus maniobras con la suficiente antelación reducirás de modo significativo los riesgos de la conducción y pondrás a ti, a los tuyos y a los demás a salvo.

 

Los intermitentes no son un adorno: úsalos

Espacio y tiempo. Son los dos requisitos imprescindibles para realizar una maniobra segura mientras conduces. El uso del intermitente garantiza que siempre se cumplen estas condiciones porque advierte al resto de los conductores del movimiento que vas a realizar en los momentos clave de la conducción: 

  • Cambio de carril.  
  • Giros y cambios de dirección.  
  • Aparcamiento, inicio o reanudación de la marcha tras parar/estacionar.  
  • Incorporación a la circulación (p. ej., en las vías rápidas que dan acceso a una autopista o autovía). 
  • Adelantamientos (no olvides que el intermitente deberá permanecer encendido durante toda la maniobra: cuando adelantas al vehículo y cuando regresas a tu carril).  
  • Salida de una glorieta.  

Tómate muy en serio el uso del intermitente. Aparte de que no señalizar las maniobras debidamente puede acarrear multas de entre 80 y 200 euros, no usar estos indicadores supone un grave riesgo para la circulación.