Para muchos es un mero detalle estético. Un elemento relacionado con los gustos personales, pero también con la visibilidad en carretera. Hablamos del color de un coche y el supuesto de su relación con nuestro seguro de coche.

Los blancos y las tonalidades claras como plata, crema y amarillo ayudan a que el vehículo sea más visible en una vía. Precisamente el blanco es el color que arrasa en ventas en España al ser el elegido por tres de cada diez conductores.  Pero, ¿influye el color de mi coche en el precio del seguro? ¿Es capaz de abaratar o incrementar la prima? Aunque existen muchos mitos al respecto, la realidad nos dice que no. El color de nuestro vehículo no forma parte de las variables que ayudan a configurar la póliza como sí lo es la edad del conductor, el modelo del vehículo, su cilindrada, el historial de accidentes y los años de experiencia con el carné, por ejemplo.

La supuesta relación entre el color del coche y el precio del seguro ha sido un mito muy extendido que forma parte del imaginario colectivo de muchas personas. Sin embargo, la realidad nos dice lo contrario. Tan solo es suficiente con calcular el precio del seguro con un simulador y comprobaremos que el color no forma parte de los datos que se preguntan al usuario para realizar ese cómputo.

El color del coche, el precio del seguro y la seguridad vial

Queda claro que en el precio del seguro del coche influyen muchas variables, pero una de ellas no es el color. Lo que sí está claro es que la tonalidad de un vehículo sí puede ayudar a que sea más visible en una carretera. Esto no quiere decir que haya gamas que se conviertan en poco menos que invisibles, pero los datos hablan por sí mismos. Un estudio reciente de la Universidad de Granada en base a estadísticas de la Dirección General de Tráfico (DGT) concluyó que los coches de colores claros sufren menos accidentes. Sin embargo, los vehículos de tonalidades como el rojo, el gris y el negro estuvieron implicados en más siniestros.

Los expertos en seguridad vial alertan de una pequeña ‘trampa’ que pueden tener estas estadísticas. Hay que recordar que los conductores noveles y más jóvenes sufren más accidentes que los más experimentados y veteranos. Precisamente los colores preferidos por los primeros son el rojo y el negro. Por lo tanto no solo la tonalidad influye en esa mayor siniestralidad, sino que también lo hace el tipo de conductor que se pone al volante.