El coronavirus nos ha obligado a reinventar muchas de nuestras costumbres. Sigue leyendo para descubrir nuevas maneras de ocio en los tiempos del COVID-19

El coronavirus nos ha hecho sentir más vulnerables y ha cambiado en unas pocas semanas nuestra forma de vida. El trabajo, la educación, la relación con los demás, el ocio… Existen pocas parcelas del día a día que no haya alterado. En mitad de este escenario convulso, pero al que debemos adaptarnos, ¿qué papel juega el coche? Por la seguridad que ofrece frente al virus, los vehículos se han convertido en la opción elegida por más personas para desplazarse. Al menos de momento. Pero no solo eso. En ese pequeño refugio que proporciona el habitáculo del turismo también es posible disfrutar, por ejemplo, de una película. Y no para verla en el teléfono móvil o en la tableta precisamente. En tiempos de la COVID-19 regresan algunos clásicos. Y entre ellos se encuentra el autocine.

Durante esta pandemia ha habido que echar mano de la imaginación para sobrellevar el confinamiento. Sin darnos cuenta hemos recuperado viejos hábitos que habían pasado de moda u objetos que teníamos guardados en el trastero. Desde las bicicletas estáticas, pasando por los juegos de mesa hasta esa vieja guitarra que habíamos olvidado tocar. Lo que pocos pensaban es que iba a resurgir un concepto que algunos tienen como un recuerdo lejano y otros ni tan siquiera lo han conocido. Hablamos del autocine.

El coronavirus recupera el autocine con un concepto más amplio

Nacieron en Estados Unidos a principios del siglo XX coincidiendo con la proliferación de los vehículos. Sobrevivieron con notable éxito en todo el mundo hasta finales de los años 70 y empezaron a morir en los 90. Algunos sobrevivieron, pero lo que nadie esperaba es que en pleno 2020 y con la tecnología más vanguardista al alcance de nuestra mano, iban a regresar por todo lo alto.

Teniendo en cuenta la limitación de aforo que se establece en las salas de cine que vayan abriendo sus puertas y la sensación de protección que ofrece el coche, el autocine ha comenzado a abrirse paso. En Alemania han abierto sus puertas más de 30 en todo el país. En Corea del Sur, ejemplo de lucha contra la pandemia, este tipo de negocios han aumentado su público en un 40%. E incluso el prestigioso Festival Internacional de Cine de Vilnius, capital de Lituania, ha apostado por esta modalidad para proyectar sus películas.

España no está siendo ajena a este furor por el autocine. De hecho Madrid cuenta con el mayor de Europa, gestionado por el Real Automóvil Club de España (Race) y con capacidad para nada más y nada menos que 350 vehículos. En su inmensa pantalla ya se han proyectado clásicos como ‘Grease’ y este verano promete convertirse en una de las actividades de ocio de moda en la capital de España. Madrid no es la única. Alicante inaugura en junio la pantalla al aire libre más grande de Europa y en el resto del país hay casi una decena de negocios de este tipo a los que, a buen seguro, se unirán otros de nueva apertura.

Eso sí, el autocine del siglo XXI no solo se limitará a proyectar películas, también servirá para emitir conciertos y hasta partidos de fútbol en directo.