¿Qué agente de seguros se atrevería a firmar una póliza con el incombustible Ethan Hunt, encarnado por Tom Cruise, que protagoniza las trepidantes entregas de Misión Imposible…? Pero ¡si está a punto de palmarla al menos una docena de veces en cada película!

En Psicosis, Norman Bates (Anthony Perkins) acuchilla en la ducha a Marion (Janet Leigh) en la escena húmeda y sangrienta más famosa del cine en blanco y negro. En este caso hemos de reconocer que pocas pólizas de seguros habrían sido capaces de evitar ese fatal desenlace ¿accidente doméstico? ¿mal funcionamiento de la ducha? ¿cuchillo demasiado… afilado?

Polis marginales y extremos, como Harvey Keitel en Teniente corrupto, también necesitarían una cobertura especial, debido a lo extremadamente arriesgado de sus actividades digamos, ejem, profesionales. O en una versión patria, Santos Trinidad (José Coronado) en No habrá paz para los malvados.

Terminator no parece correr muchos riesgos, puesto que, pase lo que pase, volverá a surgir de entre las llamas, (ya saben: “Volveré”) o tras la explosión, quizá cada vez con menos aspecto humano, eso es lo de menos, pero activo (decir “vivito” sería un poco exagerado) y coleando.

También se la juega el detective Deckard (Harrison Ford) eliminando replicantes en la icónica Blade Runner. ¿Qué clase de seguro cubriría una actividad como ésa?

Hacer una póliza para superhéroes es relativamente sencillo, ellos tienen que especificar cuáles son sus superpoderes, y nuestro departamento de riesgos evalúa las posibilidades de que el villano de moda (asegurado por la competencia, dicho sea de paso) tenga más poderes que ellos.

El caso de Batman es de estudio entre las aseguradoras, porque es el único superhéroe que no tiene ningún superpoder. Eso sí, tiene mucha pasta, un leal mayordomo (Alfred) y tecnología tan avanzada que puede competir con cualquier tipo con mallas que haya sido sometido a radiaciones gamma, o tenga huesos de adamantium, o haya sido picado por una araña radioactiva.

Ojo, también los clásicos merecen cobertura, como Cary Grant ametrallado por un avión fumigador en un campo de maíz en Con la muerte en los talones… O más clásicos aún, como Buster Keaton perseguido por una legión de novias en la desternillante Siete Ocasiones. ¿Y qué me dicen de Gary Cooper en Solo ante el peligro?

Detrás de cada gran rodaje hay un gran seguro, y detrás de cada gran héroe una póliza a medida, pero claro, eso no lo saben los espectadores.