Ésta es una pregunta que se formula en casi todas las escuelas de corredurías, agencias de seguros y otras entidades relacionadas. Parece una broma, pero los superhéroes tienen siempre su talón de Aquiles, y no son pocos los aspirantes que suspenden las pruebas por subestimar la cuestión.

En el caso de Superman, la respuesta correcta es que debe suscribir cuatro pólizas. La primera de ellas, a nombre de Clark Kent, debe ser un seguro absolutamente normal para un varón de su edad y complexión física. Sano pero de apariencia frágil (gracias a sus grandes gafas de pasta, y si no se quita la camisa, claro). Esta póliza es fundamental para ayudar a mantener su doble identidad, y el anonimato de su verdadera naturaleza.

La segunda tendría como titular a Supermán propiamente dicho, sin apellidos y sin domicilio conocido. Dado que no olvidemos que se trata de un extraterrestre será preciso incluir algunas cláusulas especiales, pero sobre todo una muy importante de confidencialidad por parte de la aseguradora. Una filtración a los medios (incluido el Daily Planet) puede ser fatal.

Recordemos que Supermán nunca va a tener un accidente doméstico con la plancha, ni le va a suceder nada importante si le estalla la olla a presión mientras cocina unas lentejas a la riojana… Pero tiene un problemilla con cierto mineral verde incandescente llamado kriptonita.

Como su nombre indica, esta bella y letal piedra procede del planeta Kripton, que queda un poco alejado de los circuitos normales de las aseguradoras. Pero no se puede garantizar que de vez en cuando alguien traiga a la Tierra algún fragmento, y que éste se emplee contra la integridad de nuestro asegurado.

La tercera póliza es quizá la que más significado humano tiene, y debe suscribirse a nombre de su novia, la periodista Lois Lane. Aunque valiente y decidida, la pobre carece de toda protección o superpoder, y su suerte depende de que los malos no la localicen para extorsionar a Supermán.

Por último, la cuarta póliza debe ser un seguro de responsabilidad civil a terceros que cubra todos los destrozos que Supermán pueda ocasionar en la vía pública o en domicilios privados mientras intenta salvar el mundo y acabar con los villanos.

Por cierto, a estos últimos, mejor que los asegure la competencia.

Como ven, el asunto es complejo, y no es extraño que muchos suspendan en las pruebas para convertirse en agente de seguros al enfrentarse a esta espinosa cuestión.