Quizá hayas leído por ahí que los seguros de vida más antiguos datan de 4.000 años atrás, cuando los habitantes de los pueblos egipcios se agrupaban en asociaciones, una especie de mutualidades donde realizaban aportaciones destinadas a sufragar los importantes gastos que suponía la muerte.

La muerte era algo muy serio en el Antiguo Egipto, un auténtico culto, y de esta manera los asociados se aseguraban de tener un rito funerario como Osiris manda y aliviar de esta pesada carga a los familiares.

Miles de años después, la función esencial de un seguro de vida es la misma: proteger con un capital a tus seres queridos en el caso de que suceda alguna contingencia en forma de fallecimiento o invalidez. Y aunque no nos guste pensarlo, son cosas que le pueden pasar a cualquiera, incluido a ti.

No podemos evitar lo inevitable, pero sí anticiparnos y estar preparados para lo que pueda ocurrir. La contratación de un seguro de vida nos puede ayudar a proteger nuestra estabilidad financiera ante cualquier imprevisto, lo que significa que podemos enfrentarnos a los problemas con mayor seguridad.

Como hacían los egipcios. Hoy un habitante del Antiguo Egipto alucinaría ante la oferta, se perdería en un mar de posibilidades, precios y términos que quizá no entendería muy bien. ¿También es tu caso? Pues aquí van unos consejos.

Consejo 1: Contrata entre los 30 y los 50.

A partir de los 30 se empieza a contratar hipotecas, aumentar el patrimonio y tener hijos. Las responsabilidades aumentan y a su vez también lo hacen los riesgos, por eso es muy recomendable que contratemos un seguro de vida.

Consejo 2: Que el capital sea suficiente.

Si tenemos una hipoteca, deberíamos asegurar por lo menos la cantidad que nos queda por pagar. También deberíamos asegurar la cantidad equivalente a nuestro sueldo de 2 o 3 años, para que si nos pasa algo nuestros seres queridos estén protegidos económicamente.

Consejo 3. Adapta las coberturas a los cambios.

Es importante que la cobertura responda a tus necesidades a lo largo de tu vida, ajustando la cantidad asegurada cuando se produzcan cambios relevantes. Esperamos que estos consejos te hayan ayudado a entender un poco más acerca de los seguros de vida, y recuerda: descifrar un jeroglífico egipcio, eso sí que es complicado.