Contar con una buena póliza en la casa es esencial para hacer frente a los desperfectos causados por fenómenos menos virulentos, pero igualmente destructivos, como pudieran ser unas lluvias torrenciales, un temporal de viento o una granizada.

La naturaleza es impredecible y muestra en ocasiones su cara más agresiva. Un ejemplo es la gota fría, o lo que actualmente se denominada DANA (depresión aislada en niveles altos). Sus efectos son devastadores cuando provocan desbordamientos, inundaciones y riadas. Viviendas, negocios y vehículos sufren las consecuencias y muchos se preguntan cuáles son los daños que cubren los seguros del hogar. Al tratarse de una situación de riesgo extraordinario, entra en escena el Consorcio de Compensación de Seguros.

Al mismo tiempo, todos en nuestras casas podemos seguir una serie de consejos de mantenimiento que eviten otro tipo de inundaciones: las provocadas por la obstrucción de un desagüe o de una tubería.

El riesgo extraordinario y el Consorcio de Compensación de Seguros

El Real Decreto que regula el reglamento del seguro de riesgos extraordinarios aprobado en 2004 establece cuáles son los supuestos en los que se produce esta situación. No solo contempla una gota fría o DANA. También terremotos, huracanes e incluso actos de terrorismo. En todos los casos son fenómenos o actos infrecuentes que provocan una serie consecuencias catastróficas. El Consorcio de Compensación de Seguros es una entidad pública que tiene su razón de ser cuando se dan estas situaciones extraordinarias. En el caso concreto de las inundaciones, desde su puesta en marcha en 1987 ha tramitado más de 500.000 expedientes de este tipo y los afectados han recibido una medida de 8.800 euros.

Otro escenario muy diferente es el provocado por una lluvia torrencial, una copiosa nevada, una granizada o un temporal de viento. Para ello hay que coger como referencia los valores registrados en las estaciones de la Agencia Estatal de Meteorología. Nuestra póliza asumirá los daños motivados por aguaceros y rachas de viento que superen unos determinados valores que debemos consultar previamente en la póliza.

Consejos para evitar inundaciones en la vivienda

No todas las inundaciones que se registran en una vivienda están producidas por fenómenos climáticos. Más habituales son las fugas que se dan en desagües y cañerías y que, en muchas ocasiones, se pueden evitar realizando unas sencillas tareas de mantenimiento. En estos casos es primordial consultar nuestra póliza y revisar todos los supuestos en los que el seguro se hace cargo de los daños provocados por escapes de agua accidentales.

Entre las sencillas labores de mantenimiento que debemos realizar se encuentran la de desatascar los desagües cuando percibamos que hay alguna obstrucción. En muchas ocasiones evitar estos problemas es cuestión desterrar hábitos peligrosos como lanzar al inodoro residuos que no sean papel higiénico.

Asimismo, es aconsejable revisar los diferentes puntos de la casa por si se han dado humedades. Por otro lado, es fundamental arreglar cualquier grifo que empiece a gotear y cerrar la llave de paso cuando se produzca una avería o nos ausentemos de casa durante un amplio periodo de tiempo. Un último consejo: no es conveniente dejar en marcha aparatos como la lavadora o el lavavajillas si salimos de casa.

Si tomando estas precauciones al fina sucede algún desperfecto en nuestro hogar, debemos ponernos en contacto con nuestra compañía aseguradora para remitirnos a poner una reclamación al Consorcio de Compensación de Seguro. De esta manera, enviarán un perito para valoras los daños y acordar una tasa.