La pandemia del coronavirus ha provocado que muchos centros de trabajo se trasladen a los domicilios particulares. Más allá de la situación generada por la COVID-19, los expertos coinciden en señalar que el teletrabajo ha llegado para quedarse en los sectores donde sea posible. Aunque muchas empresas han recuperado su actividad normal, la flexibilidad a la hora de realizar parte de la jornada en casa se ha convertido en una opción muy bien recibida. Ante esta realidad surge una pregunta: ¿Cómo podemos asegurar nuestra vivienda si al mismo tiempo la utilizamos como oficina?

Los datos nos indican que durante los meses que duró el confinamiento se incrementaron los incidentes en el hogar. Pasamos más tiempo en casa y usamos más tanto los electrodomésticos como los aparatos electrónicos. Es normal que las pequeñas averías en estos dispositivos y problemas como cortocircuitos y sobretensiones se convirtieran en motivos recurrentes para llamar a los seguros. No solo eso. También se registraron más ciberataques que incluso pueden poner en riesgo la seguridad, no solo de los datos del trabajador, sino de la propia empresa. Ante estas amenazas y otras, se hace más necesario que nunca conocer cuáles son las coberturas del seguro del hogar y plantearse si es conveniente contratar otras pólizas adicionales para lograr una mayor protección.

Seguros para trabajadores por cuenta ajena, autónomos o ‘freelance’

Trabajadores por cuenta ajena. Estar en plantilla de una determinada empresa hace que las coberturas de las que gozamos en la oficina se extiendan también a nuestra casa cuando estamos teletrabajando. Además, la póliza del seguro del hogar se encargará de cubrir cualquier contingencia que sufra nuestra vivienda como una subida de tensión, un incendio, una inundación o la rotura de una ventana. En el caso de que te hayas llevado a casa algún tipo de equipamiento perteneciente a la empresa como pudiera ser un ordenador o un elemento del mobiliario, es fundamental conocer previamente si la compañía lo tiene asegurado cuando está fuera de la oficina. En el caso de que no sea así, es conveniente revisar la póliza del hogar o ponerse en contacto con la aseguradora para resolver este tipo de dudas.

Autónomos y ‘freelance’. Además de los seguros obligatorios que debe contratar un autónomo para desempeñar su labor profesional, existen pólizas que son de gran ayuda a la hora de afrontar otra serie de imprevistos. Uno de ellos es el seguro de responsabilidad civil, que cubrirá los accidentes o daños civiles provocados a terceros durante el desempeño de nuestra actividad profesional. La póliza multirriesgo será muy útil en el caso de contar, por ejemplo, con una tienda online y almacenar la mercancía en casa. De esta forma, nos ‘blindaríamos’ ante posibles daños que sufran los productos por culpa de un incendio, una inundación o un robo. Asimismo, existen otros seguros como los de salud e incapacidad laboral que pueden ser muy útiles cuando tenemos la desgracia de estar de baja.