El mens sana in corpore sano está de moda, mucha gente se lanza al running, al ciclying, al jogging y todo tipo de actividades que acaban en -ing pero quieren significar cosas como correr o ir en bicicleta. Pero muchos de los que los practican ya no son jovencitos con tiempo libre y capacidad de recuperación, sino talluditos a los que una lesión puede dejar en la estacada laboral. Así que muchos contratan seguros para poder practicar estas actividades con tranquilidad y sosiego. Fenómeno propio del Primer Mundo, las principales aseguradoras han establecido unos baremos para poder calcular el nivel de riesgo al que se enfrenta cada deportista.

Coordinado con el centro de entrenamiento y la persona que quiere contratar el seguro, la primera categoría incluye deportes que no mantienen contacto físico. ¿Un ejemplo? El ajedrez, aunque no queda claro para qué le haría falta un seguro a un ajedrecista no profesional. Otros serían bolos, billar, danza, tenis, patinaje, petanca… donde ya parece más razonable. En la segunda categoría entrarían los de darse golpes sin querer, que incluyen fútbol, baloncesto, senderismo, balonmano… El siguiente escalón sería el de contacto de verdad o en los que se usan armas u objetos preligrosos. Kárate, judo, rugby, fisioculturimos… o pruebas de resistencia como el triatlón.

Lógicamente, la última categoría son los deportes de riesgo. Para las personas amantes de la adrenalina, de esos que les gusta tirarse en paracaídas, hacer esquí acuático, el automovilismo, la pesca en mar abierto, el ala delta o la escalada en roca, por poner algunos ejemplos, es altamente recomendable contratar un seguro, sobre todo si van a realizar la actividad en el extranjero.

Estas pólizas suelen cubrir, además de asistencia médica y traslado de herido, fallecido o familiar; los gastos de los caros rescates que son necesarios, por ejemplo, en caso de quedar un montañero perdido en medio de la nieve. Cuando va a coronar un 8.000 puede pensar que nunca va a pasarle nada, pero la realidad nos enseña que mejor ir preparado.

Ahora que si lo que quieres es salir por las tardes a hacer footing o dedicarle los domingos a la bicicleta, sin mayores pretensiones y sin aspirar a ninguna medalla olímpica, puedes probar también con un seguro de salud. Lo importante es salir a hacer ejercicio con la tranquilidad de contar con un buen respaldo