El funcionamiento de una moto es la conjunción de más de medio centenar de piezas trabajando de manera sincronizada. Sería imposible estar pendiente de cada una de ellas, pero sí puedes modificar algunos aspectos de la conducción y del mantenimiento para prolongar su vida útil.

El vínculo entre los conductores y sus vehículos tiene algo de funcional y algo de afectivo. Sea por el motivo que sea, a todos los propietarios les interesa alargar la vida útil de su coche o su moto.

Aspectos como la limpieza rutinaria, la conducción suave o el aparcamiento en zonas cubiertas también influirán de forma positiva en la buena conservación de tu moto. Y, por supuesto, no hay que olvidarse del aspecto medioambiental: un vehículo bien cuidado es siempre un vehículo más eficiente y menos contaminante.

Claves para alargar la vida útil de una moto

Igual que nos preocupamos por contar con un buen seguro de moto, la salud del vehículo es otro punto clave. No es tanto una cuestión de invertir dinero en las revisiones periódicas, sino de adoptar unos hábitos adecuados:

  • El aparcamiento habitual de una moto debería ser siempre a cubierto y preferiblemente tapada con una funda que la proteja del polvo, la tierra y los fenómenos meteorológicos.
  • Los lavador rutinarios, sobre todo después de largos viajes, te permitirán eliminar resto de suciedad e insectos que hayan podido quedar adheridos a las superficies para que la moto luzca siempre su mejor aspecto.
  • ¿Estrenas moto? La conducción suave prolongará la vida del motor. Sobre todo durante los primeros 500 km de rodaje debes evitar acelerones si quieres que tu vehículo goce de buena salud por mucho tiempo.
  • Conoce tu moto. El manual de instrucciones puede que no sea la lectura más estimulante del mundo, pero es absolutamente necesaria para entender las características del vehículo que vas a pilotar.
  • Mantente al día con las revisiones periódicas recomendadas por el fabricante. Las partes más ‘sensibles’ de la moto son el aceite, la cadena, el líquido refrigerante, las pastillas de freno, la presión de los neumáticos y los amortiguadores.
  • Compra repuestos de calidad. Ya sabes lo que dicen: “Lo barato sale caro”. Una pieza de moto de calidad no es un gasto sino una inversión que realizas para prolongar su vida útil.