¡Eh! ¡Que no es el tuyo! No te mires tanto al espejo y piensa un poco en los demás… Es broma, sabemos que el rostro que más amas no es el que ves cada mañana al cepillarte los dientes. Bueno, a ese también lo quieres un poquito…

Pero el rostro del que hablamos es ese que llevas en el fondo de pantalla del móvil, el que quizá adorna el escritorio de tu ordenador… incluso, aunque esto cada vez se ha pasado más de moda, ese que habita en los marquitos que hay sobre tu mesa (bueno, ahora también triunfan los marquitos digitales… ).

Cuando eras más joven, o incluso muy joven, creías adorar rostros famosos, y decorabas tu carpeta o tu habitación con esas caras que en el fondo nada iban a hacer por ti. Madurar también significa darse cuenta de cosas como esa.

Tampoco las caras que aparecen en el reverso de las monedas, o la cara del presentador del telediario, o de la periodista que dirige un magacine de tarde, o la cara de un político que decora una valla publicitaria en período de elecciones… Todas son caras, pero ya ninguna te toca el corazón. Porque estamos hablando de los rostros de tu vida.

Y quizá no hablamos solo de unas facciones, también pueden ser más rostros, no solo uno. Quizá el de tus hijos, tu pareja o ¿por qué no? ¡el de tu madre!

No se trata de ponerse ñoños, pero las cosas del corazón hay que reconocerlas, al menos ante nosotros mismos; y la magia que unas facciones pueden ejercer en nuestro ánimo va mas allá de nuestros deseos. Sucede, y punto.

Y esos rostros que tanto amas deberían estar para siempre en tus pensamientos, en tu casa, en tu cuarto de baño o donde quieras, pero seguros, libres de amenazas… Detrás de cada póliza de seguros respiran tranquilas esas facciones por las que darías todo. Al menos, todo lo que importa.

Esta es la filosofía de la póliza Hogar Familias Jóvenes de Pelayo, ideal para nuevas familias que comienzan la vida en común, que tengan hijos y un inmueble en propiedad o alquilado. Entre otras eventualidades cubiertas, se encuentran una garantía de atraco en vía pública, cambio de cerradura y uso malicioso de tarjetas de crédito.

Porque lo creas o no, una cara es parte de tu vida…