Todos los años, Forbes publica su lista de las personas más ricas del planeta. Quizás porque sus fortunas nos resultan tan irreales a la gente de a pie, la revista también está elaborando, desde hace unos años, la lista con los personajes de ficción más forrados. Una vez más, realidad y ficción andan de la mano. Eso sí, los personajes de este ranking son más pintorescos que los habituales Bill Gates, Amancio Ortega y compañía.

El personaje más rico de ficción es un pato: el avaro Scrooge McDuck, más conocido como Tío Gilito. Este ánade de origen escocés se dedica a las empresas de minería, con las que ha amasado una inmensa fortuna, valorada por Forbes en 65.400 millones de dólares. La mayor parte de este capital lo tiene en forma de monedas de oro guardadas en una inmensa arca en la sede de sus oficinas en Patolandia (donde, imaginamos, tendrá un buen seguro de hogar), en la que le gusta zambullirse de vez en cuando. Lo que viene siendo nadar en la abundancia.

Otro que gusta de sumergirse en sus tesoros es el segundo personaje de la lista, nada menos que el dragón Smaug, de El Hobbit. Aunque Tolkien nunca hizo la conversión a dólares de las riquezas de la Montaña Solitaria, la revista ha calculado que superan los 54.000 millones. Demasiado dinero como para no atraer a todos los ejércitos de la Tierra Media a reclamar el botín.
En tercera posición tenemos a Carlisle Cullen, el vampiro de la saga Crepúsculo. Claro que tres siglos de vida dan para acaparar 46.000 millones de dólares si uno tiene los colmillos afilados y buen ojo para los negocios.

Hay que irse hasta el cuarto lugar para encontrarnos al primer humano del ranking. Se trata del empresario, ingeniero, inventor y héroe Tony Stark. Gracias a semejante pluriempleo, Iron Mán ha ganado 12.400 millones de dólares… Y eso que suele ser habitual que gran parte de sus propiedades salten por los aires en el transcurso de sus aventuras.

En quinto lugar tenemos a un clásico del cine, nada menos que al ciudadano Charles Foster Kane. El personaje creado por Orson Welles tenía más de 11.000 millones de dólares y, sin embargo, lo que más añoraba era la época de su infancia, en la que montaba en un viejo trineo de madera. Rosebud…
Otro clásico de los ricachones de ficción es Bruce Wayne, la persona más popular de Gotham City, que en sus ratos libres se convierte en azote de malechores disfrazado de Batman. Sus 9.200 millones de dólares dan para cambiar de batmóvil y el resto de artilugios en cada aventura.

Sin duda el que menos ha tenido que hacer para ganarse su fortuna es Richie Rich, un niño rico hijo de multimillonarios que vive rodeado de lujo pero no puede disfrutar de amigos de su edad. Forbes ha tasado la fortuna que le dejarían sus padres en 5.800 millones de dólares, lo que le convierte en el niño más rico del mundo. Del mundo del cómic, se entiende.

Christian Grey irrumpe en el top de las fortunas imaginarias como el amante del sado más cool y forrado del momento. El joven magnate de los negocios ha entrado en la lista Forbes en el octavo lugar con una riqueza estimada de 2.500 millones de dólares. Lo que da para comprar mucha seda, mucho satén y alguna que otra fusta de marca.

Qué mejor que poner como emblema familiar: “Siempre pagan sus deudas” para hacerse respetar en el mundo de los negocios. Bueno, eso y tener minas de oro, un poderoso ejército y pocos escrúpulos han llevado a los Lannister, de la popular saga de Juego de Tronos, a ser la familia más rica de Poniente. Forbes pone en las cuentas de Tywin Lannister nada menos que 1.800 millones de dólares. Eso sí, entre sus numerosas propiedades no tiene registrado a su nombre ningún dragón.

Por último, cerrando el top ten tenemos al magnate de la energía nuclear de Springfield, Montgomery Burns. El despreciable jefe de Homer Simpson ha ganado 1.500 millones de dólares con su gestión cicatera al frente de la central y la ayuda de su inseparable secretario Smithers.

Repasando la agitada vida de los integrantes de esta lista no cabe duda de que necesitan tener un buen seguro de hogar si no quieren perderlo todo en alguna de sus aventuras. Probablemente el Tío Gilito sufriría un síncope si se viera desplumado de todas sus monedas sin tenerlas aseguradas.

Imagen: Raffaele Esposito. Bajo licencia CC