El mundo de los seguros depara sorpresas continuas. En cuanto a anécdotas, se entiende. Porque si contratas un seguro con Pelayo, sorpresas, ninguna (y además te llevas dos entradas gratis para ir al cine si aseguras tu coche online o por teléfono). Volviendo al tema: a veces, quien menos te lo esperas resulta tener una serie de puntos relativamente tangenciales que al final hacen que esa persona conocida tenga una relación mayor de lo que parecía en un principio. Éste es el caso del tenor Luciano Pavarotti, que durante varios años fue vendedor de seguros. Hemos querido contar su historia en el aniversario de su nacimiento.

Pavarotti nació en Módena un 12 de octubre de 1935, y falleció en la misma ciudad en 2007. Fue uno de los tenores de ópera más conocidos del mundo, capaz de combinar un tono completamente adecuado con una calidad musical y sonoridad únicas. Sus conciertos eran multitudinarios. Pero sus inicios no fueron sencillos. Hijo de un panadero, vivía con sus padres y su hermana en un pequeño apartamento de dos habitaciones de las afueras de Módena, con poco dinero. Comenzó a cantar en el coro de la iglesia, con su progenitor, que era tenor aficionado. Pasó por la escuela de magisterio y se convirtió en profesor, aunque también le tentaba ser portero de fútbol. Ejerció durante dos cursos en un colegio de Primaria pero aquello no le llenaba, y comunicó a su familia que él, lo que de verdad quería en esta vida, era ser cantante.

Su padre, sabedor de los riesgos de semejante decisión, no se anduvo por las ramas, y le dijo que tendría casa asegurada hasta los 30. Ni un año más. Si a esa edad no había logrado su objetivo, tendría que buscarse la vida como pudiera. En 1954, con 19 años, comenzó a tomarse su formación musical en serio, pero para pagarla tuvo que realizar diversos empleos. Uno de ellos, el principal, fue trabajar como vendedor de seguros. Hubo de desempeñarlo durante varios años, hasta que en 1961 ganó el concurso Achille Peri de canto, cuyo primer premio era el papel de Rodolfo, el protagonista masculino de La Bohème de Puccini. En 1963 debutó en el Covent Graden londinense, dando así el salto al panorama internacional.

Y de ahí, al estrellato.

Pero la relación de Pavarotti con los seguros no se acaba con su pasado como vendedor. Según cuentan en el diario uruguayo El País, cuando el tenor iba a actuar a esta nación sudamericana, en 1996, se realizó una póliza atípica: en caso de que se cancelase el concierto por lluvia, vientos superiores a 80 kilómetros por hora o muerte del cantante, se activaría el seguro. En total, la prima fue de 42.000 dólares, un 8% del total de 600.000 que suponía la actuación, que era lo que estaba en juego si las increíbles cuerdas vocales de Pavarotti no sonaban en Montevideo. Finalmente la gala se celebró aunque con muchos problemas porque la organización vendió más entradas de lo que permitía el aforo. Pero esa es otra historia.

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