De vez en cuando, a las compañías relacionadas con el mundo del motor (alquiler de coches, aseguradoras…) llegan partes extraños. Denuncias curiosas que, al ser leídas, dibujan una sonrisa en la boca de los trabajdores. Sixt, una empresa de alquiler de vehículos, tuvo en 2013 una gran idea: recopilar en su informe anual algunas de las denuncias más raras que recibió ese año.

Quizá la mas destacada fue cuando un cliente, con voz seria y preocupada, llamó a la empresa. Se le había roto el parabrisas. ¿El motivo? Un reno le había caído del cielo. Por estrambótica que pueda parecer como idea y excusa, como estaba conduciendo por una zona de montaña, se le debió cubrir, ya que era una posibilidad, aunque desde luego remota. El informe también recoge el caso de unos japoneses que lograron dejar metido el coche en un pozo con fango, y otro que, debido a que el mechero del vehículo no funcionaba, lo llevó a un taller y cuando lo devolvió solo funcionaba el encendedor.

Pero los incidentes de Sixt no son los únicos. Durante la década de los noventa, tras una tormenta de granizo, las oficinas de Block and Hyland Inc. se llenaron de reclamaciones por daños. Entre ellas, una llamó la atención de los inspectores. Al analizar el vehículo de ese cliente, se fijaron en que los daños eran completamente simétricos. La compañía rechazó la demanda, alegando que claramente el vehículo había sido dañado a propósito, con un martillo de cara plana. Pero el cliente, con más cara que espalda, presentó una denuncia a la policía asegurando que un desconocido había destrozado su vehículo. Block and Hyland Inc no tuvo más remedio que pagar.

Ron Hetler, fundador de la Hetler Insurance Agency, rememora en su web un caso extrañísimo que tuvo en su primer año en el negocio. Un cliente llega a su destino y sale de su camioneta. En la mano, por un motivo no aclarado, lleva una escopeta. Pero al salir del vehículo tropieza y el arma de fuego se le cae, disparándose contra la cabina. El limpiaparabrisas, los mandos, el volante, los asientos… quedan destrozados. Por suerte para él, además de no salir herido, tenía un seguro que en Estados Unidos llaman Other Than Collision, que aparentemente cubre hasta disparar tu propia camioneta.

¿Un consejo? Contratar un buen seguro de coche en Pelayo y dejarse de buscar excusas tan imaginativas.