Se aproxima la guerra de los drones, y no nos referimos a la última entrega de la saga Star Wars, sino a una batalla silenciosa que se está librando en los bufetes de abogados de todo el mundo, en las cámaras legislativas y en las empresas de los ingenieros. El dron ha llegado para quedarse. No hay más que mirar los datos que ofrece Expodrónica, la Feria del ramo que se celebrará en septiembre en Zaragoza: en cinco años, el mercado europeo de RPAs (Remotely Piloted Aircarft) superará los 15.000 millones de euros anuales y representará el 10% de la facturación del sector aeronáutico. Y la seguridad será uno de los nichos que más crezca, especialmente en España. Supervisión de instalaciones, vigilancia en edificios públicos y viviendas particulares, control del tráfico y reconstrucción de accidentes de circulación…

En Pelayo hemos querido darle una vuelta a las infinitas posibilidades de esta tecnología, y nos hemos permitido un poco de periodismo ficción, preguntándonos qué ocurrirá cuando los malos se pongan a los mandos de uno de estos aparatos no tripulados.

Piensen ustedes que “dron” también puede ser el diminutivo de “ladrón”, y eso no es una casualidad. Porque muy pronto habrá drones híbridos, capaces de volar, posarse en un determinado lugar, por ejemplo el alféizar de una ventana, desplegar unas patas semejantes a las de los insectos y husmear en cualquier casa. Incluso, ¿por qué no?, abrir los cajones y mostrar en tiempo real a su remoto operador el contenido, con lo que podrá desplegar unas pinzas especiales y desvalijar la caja de las joyas, o un fajo de billetes o el último modelo de iPhone7 (que, por cierto, todavía no se ha fabricado).

De acuerdo, esto es todavía ciencia ficción, pero las compañías aseguradoras deben tomarse muy en serio estos escenarios. En Pelayo sabemos que la tecnología va muy por delante de los legisladores, mientras la realidad se abre paso ahí fuera. Y trabajamos para saber responder cuando uno de nuestros asegurados, dentro de equis años, nos diga: “Pues mi casa la desvalijó un dron”.