Si no has visto Los Increíbles es muy posible que seas de otro planeta, pero seguro que has oído hablar de esta película de 2004 que cuenta con una secuela estrenada el año pasado.

La historia cuenta cómo los superhéroes del mundo caen en desgracia y se ven obligados a recolocarse en la sociedad civil como personajes anónimos. Es entonces cuando el protagonista, Bob Parr, encuentra trabajo en una compañía de seguros llamada Insuricare. Pixar cuida al detalle el diseño de sus producciones, y la visión que ofrecen de esta empresa no hace sino reflejar un cliché, el pensamiento generalizado de desconfianza hacia las grandes corporaciones aseguradoras.

El logo de Insuricare es ya una divertida genialidad, la colocación de la mano es una burla a las imágenes de protección en las que una mano sostiene algo delicado en su palma, pero dándole la vuelta a la mano el resultado es todo lo contrario. El ambiente de trabajo, enorme y frío, lleno de cubículos anónimos, refuerza la idea de deshumanización de la empresa.

El trato con los clientes es despiadado por la propia filosofía corporativa de Insuricare. El jefe de Bob Parr, es la representación perfecta de una persona indeseable a la que lo único que le interesa es que los asegurados se pierdan en los recovecos de sus pólizas para aumentar los beneficios de los accionistas. Injusticia tras injusticia que un superhéroe no puede tolerar, por eso Bob se dedica a ayudar a sus clientes guiándoles para que puedan solventar con éxito la tramitación de sus siniestros.

Al final es despedido, claro, un superhéroe no puede trabajar en una compañía de seguros. El jefe de Insuricare acaba en el hospital después de atravesar varias paredes. Merecido, es el último dardo de Pixar hacia las compañías de seguros.

Por mucho que se trate de una divertida recreación, el papel de las aseguradoras muchas veces es percibido así. Por eso debe ser nuestro compromiso con la sociedad el cumplir unos valores éticos y de cercanía, además de revertir a la sociedad parte de los valores obtenidos de ella a través de una labor social.