En 1995, la primera edición del Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio recogía como objetivo el reconocimiento a la trayectoria profesional de juristas que contribuyeran con sus trayectorias a la calidad de la actividad jurídica y, en consecuencia, al beneficio de la sociedad.

Si bien en un principio la labor reconocida se centraba en el derecho de seguros, la importancia de la iniciativa adquirida en las ediciones sucesivas pedía ampliar el campo de los galardonados a profesionales que en general potenciaran la justicia y el derecho ante los ciudadanos y la sociedad en su conjunto.

Así, han ido engrosando la lista de premiados juristas que han desempeñado cargos de absoluta relevancia en instituciones del poder político y judicial, y muchos de ellos a su vez han presidido el jurado en otras ediciones.

24 ediciones más tarde, cuando se releen las palabras que los galardonados dedicaron a su audiencia en la ceremonia de entrega, se observa en ellas la presencia de acontecimientos importantes, hechos significativos para el devenir del estado de derecho. En estos años se han puesto a prueba a los juristas como guardianes del orden en la libertad y la paz en la justicia y el Premio Pelayo, en cierta manera ha apoyado esta labor protectora, tanto de las instituciones como de los ciudadanos.

Este año se celebra el primer cuarto de siglo y, una vez más, cuenta con un jurado de miembros destacados del mundo académico, instituciones jurídicas, firmas de abogados y grupos de comunicación. Las palabras del galardonado en su discurso y sus reflexiones formarán parte de esta particular galería del pensamiento jurídico, de sólidos valores sobre los que se asienta el estado de derecho.