«Queremos volver a la cima del mundo». Las palabras de la flamante seleccionadora de futbol alemana, Martina Voss-Tecklenburg, no solo dejan a las claras que aspiran a todo en este mundial, también hace referencia a la laureada historia de la “Mannschaft”: Dos campeonatos mundiales, ocho europeos y un oro olímpico.

Tras su dolorosa eliminación en cuartos de la última Eurocopa, Alemania entraba en una fase de reinvención que ha supuesto la entrada de caras nuevas en cuerpo técnico y jugadoras. Su rendimiento en este torneo es una incógnita, pero por su historia, por ser la segunda en el ránking FIFA (por encima solo está EEUU) y por su apuesta por un fútbol ofensivo y atractivo, Alemania no solo es el enemigo más temible del grupo en este Mundial de Fútbol Femenino, es una de las favoritas a conseguir el campeonato.

Atención a:
Dzsenifer Marozsán.

Líder en Alemania y en el Olympique Lyon, esta centrocampista tiene la virtud de ser una jugadora de equipo, sin individualismos. Aparece en el momento adecuado, recuperando el balón y creando ocasiones gracias a un físico poderoso y una técnica muy refinada. En un equipo que está renovándose con una nueva generación de jugadoras, su papel será aún más importante.