Vicente del Bosque González, I marqués de Del Bosque (Salamanca, 23 de diciembre de 1950), es un entrenador y ex futbolista español. Es el seleccionador de la Selección de fútbol de España desde julio de 2008.
¿Qué conoces de Seguros Pelayo?
Es una Mutua que lleva muchos años en el mercado y por supuesto que es la Aseguradora Oficial de la Selección.
¿Podemos las empresas aprender algo del fútbol?
Claro que hay puntos comunes entre el mundo de la empresa y el del futbol, el tratar con las personas. El factor humano es común en la empresa y en un vestuario, y es fundamental para su alto rendimiento.
¿Cuál es, en esencia, el papel del entrenador?
Tiene dos tareas importantes: Una, el desarrollo de la estrategia deportiva (selección de jugadores, entrenamiento, táctica, orden de juego, preparación física…), y la otra, crear buenas relaciones en el vestuario, relaciones positivas entre el equipo.
Cuando los jugadores juegan mal, ¿de quién crees que es la responsabilidad?
Principalmente es de ellos, pero la simplificación en el mundo del fútbol lleva a que la culpa en muchos casos recaiga sobre el entrenador, sin obviamente eliminar la parte de culpa que debe asumir el entrenador en estos casos, bien por el planteamiento, la alineación, la motivación etc….
¿Cuáles son tus ingredientes “secretos” para convertir un grupo de seleccionados en un equipo?
Claramente la FLEXIBILIDAD y dentro de esa flexibilidad, cada entrenador por su carácter, formación, experiencia, etc…, no hay dos iguales. Nosotros en la Selección somos flexibles pero con mucha exigencia porque estamos en el fútbol de alto nivel. Hay que buscar siempre la complementación entre ambas características: exigencia y flexibilidad.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia con la Selección?
Han sido muchísimos años en el Real Madrid gestionando la búsqueda de nuevos jugadores en el fútbol base, ahora esta experiencia se traslada al fútbol de más alto nivel porque contamos con TODOS los jugadores profesionales de España, dentro de lo mejor elegimos sólo a 20 chavales.
También me ha enseñado que al haber menos “roce” con el jugador, hay muchos menos problemas que en un Club donde el día a día genera mucha más relación. También hay menos conocimiento entre las personas porque se pasa menos tiempo con ellos.

